De la Calavera Garbancera al Ícono Global: La Historia de La Catrina
- Karla Hernandez
- 23 oct 2025
- 3 Min. de lectura
CULTURA
REDACCIÓN
La Catrina, con su elegante sombrero y su esquelética sonrisa, es quizás la imagen más reconocible del Día de Muertos en México, un símbolo que trasciende fronteras y celebra la relación festiva y a la vez irreverente que el mexicano tiene con la muerte. Sin embargo, este ícono cultural no nació como una figura folclórica, sino como una punzante crítica social en los albores del siglo XX.
El Nacimiento de la "Calavera Garbancera"
La figura original fue creada por el grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada (1852-1913), originario de Aguascalientes. En una época marcada por el Porfiriato, donde la desigualdad social era abismal y la élite intentaba fervientemente imitar las modas europeas, Posada utilizó la sátira y la muerte como espejo de la sociedad.
Alrededor de 1912, Posada creó un grabado en metal al que llamó "La Calavera Garbancera". Esta calavera esquelética solo lucía un sombrero de ala ancha, a la usanza francesa de la época, y no tenía ropa. El término "garbancera" hacía referencia a las vendedoras de garbanzos (una leguminosa), que a pesar de ser de origen humilde o indígena, negaban sus raíces y pretendían pasar por personas ricas y europeas, renegando de su cultura.
A través de esta figura, Posada no solo se burlaba de quienes se avergonzaban de su origen, sino que también plasmaba su célebre frase:
"La muerte es democraˊtica, ya que a fin de cuentas, gu¨era, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera."
El Bautismo de Diego Rivera
El salto de la "Calavera Garbancera" de una crítica en blanco y negro a un emblema nacional y colorista ocurrió décadas después, gracias al muralista Diego Rivera.
En 1947, Rivera la inmortalizó en su monumental mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central". En esta obra, el artista plasmó figuras icónicas de la historia de México en un paseo por la Alameda, y en el centro, tomó a la calavera de Posada, le dio un cuerpo elegante, la adornó con una estola de plumas y un vestido sofisticado, y la colocó de la mano de su creador, José Guadalupe Posada.
Fue Rivera quien, al dotarla de este atuendo de alta sociedad, la bautizó como "La Catrina". El término "catrín" o "catrina" se utilizaba popularmente en México para referirse a una persona elegante, bien vestida y que ostentaba lujos. Así, la burla original de Posada se consolidó con un nombre que aludía directamente a las clases acomodadas.
La Catrina Hoy: Símbolo de Identidad
Con el tiempo, La Catrina se despojó de su connotación puramente política para fusionarse con la tradición prehispánica y el sincretismo del Día de Muertos. Se convirtió en la gran anfitriona de la fiesta de los difuntos, un recordatorio de que la muerte es una parte ineludible y a la vez lúdica de la existencia.
Hoy en día, La Catrina es:
Embajadora Cultural: Representa a México en el mundo.
Musa Artística: Es reproducida en artesanías de barro, papel maché, cerámica y azúcar.
Tradición Viva: Su imagen adorna ofrendas y miles de mexicanos y turistas se maquillan y visten como Catrinas y Catrines durante la celebración del 1 y 2 de noviembre, manteniendo viva la sátira y la elegancia con las que Posada y Rivera la dotaron.
La Catrina es, en esencia, la síntesis de la visión mexicana de la muerte: un esqueleto vestido de fiesta que nos recuerda que, más allá de las apariencias y las riquezas, todos somos iguales ante el destino final, y que la mejor manera de enfrentarlo es con una sonrisa.





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