EL FIC EN EL TIEMPO
DIFUSIÓN CONCENTRAARTE PARA FIC
ENTRETENIMIENTO/CULTURA
REDACCIÓN
Así inició…
Nuestra esencia comenzó en las calles, cuando el director Enrique Ruelas presentó los Entremeses en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra el 20 de febrero de 1953.
Su acierto fue haber realizado esta propuesta en la Plazuela de San Roque con estudiantes del Teatro Universitario de la Universidad de Guanajuato y vecinos.
Presencia de las estrellas
El proyecto cultural pronto atrajo el brillo del Cine de Oro mexicano: Dolores del Río, entusiasmada por los Entremeses Cervantinos, se convirtió en la presidenta del patronato cervantino.
Del Río y Mario Moreno Cantinflas fueron los primeros invitados especiales en la primera edición del festival.
La primera edición
El telón del FIC se abrió, por primera vez, del 29 de septiembre al 17 de octubre de 1972.
Tuvo como función inaugural la ópera Don Quichotte de Massenet en el Teatro Juárez, en un claro guiño al nombre del festival.
El gran escenario
Los imponentes y únicos escenarios del festival han sido anfitriones de figuras de alcance mundial.
Por ellos han pasado figuras como Ella Fitzgerald, B. B. King, Mercedes Sosa, Celia Cruz, Philip Glass Ensemble, Armando Manzanero y Gustavo Dudamel.
En teatro y danza han dejado huella: la Royal Shakespeare Company, el Teatro Nacional de Grecia, el Tanztheater Wuppertal Pina Bausch, el Nederlands Dans Theater y Les Ballets de Monte-Carlo, entre otros.
Visita de la realeza
La presencia de la realeza en el FIC ha dejado momentos memorables a lo largo de su historia. El primero ocurrió el 20 de noviembre de 1978, cuando los entonces reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, asistieron a una función especial de los Entremeses Cervantinos.
Más de tres décadas después, en 2014, el príncipe Akishino y la princesa Kiko de Japón asistieron a la inauguración del Cervantino. En el Teatro Juárez, el príncipe Akishino pronunció un discurso con motivo de los 400 años de relaciones entre Japón y México.
Memoria visual
Las artes visuales también han sido parte esencial de la historia del festival. En 1978 se presentaron los grabados de Francisco de Goya; un año después llegaron las obras de Mathias Goeritz y Sebastián.
En 1982 se sumaron exposiciones de Vicente Rojo, Vlady y Leonora Carrington. Años más tarde, en 1992, la fotografía de Sebastião Salgado amplió esta presencia visual.




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