El Resplandor de la Memoria: La Ofrenda Monumental del Zócalo y su Espectáculo de Luz
- Karla Hernandez
- 27 oct 2025
- 2 Min. de lectura
CULTURA
REDACCIÓN
El Día de Muertos en la Ciudad de México es un fenómeno cultural de proporciones épicas, y su corazón late, literalmente, en la Plaza de la Constitución. La Ofrenda Monumental del Zócalo no es solo un vasto altar dedicado a los difuntos; es un lienzo efímero de arte popular que, al caer la noche, se transforma en un espectáculo de luz que exalta la memoria y la tradición.
Cada año, la plancha más importante del país se convierte en un escenario de más de 200 metros cuadrados, donde figuras colosales de cartonería, el aroma penetrante del copal y miles de flores de cempasúchil se unen en un diseño temático cuidadosamente seleccionado.
En ediciones recientes, el diseño ha abrazado desde la mítica travesía al Mictlán (el inframundo mexica) hasta homenajes a los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán, llenando el espacio con chinampas, trajineras monumentales y calaveras de más de diez metros de altura.
La Noche que el Recuerdo se Enciende
Lo que distingue a la ofrenda del Zócalo es su dimensión nocturna. Al llegar la hora del encendido, la plaza cobra una vida mágica. El espectáculo de luz no se limita a la iluminación de las figuras centrales, sino que se extiende a los edificios históricos que la rodean: el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, el Edificio de Gobierno y las fachadas aledañas.
Alumbrado Artístico: Los trabajadores de la Secretaría de Obras y Servicios de la CDMX diseñan y montan murales de focos y luces LED que envuelven los edificios. Estos murales luminosos suelen representar íconos del Día de Muertos: calaveras, catrinas, pan de muerto y flores de cempasúchil, creando una atmósfera festiva y sagrada que se fusiona con la neblina nocturna y el incienso.
La Transformación del Altar: La iluminación dirigida sobre la ofrenda monumental es un arte en sí mismo. Al oscurecer, las calaveras gigantes de cartonería, que de día se lucen con sus vibrantes colores, adquieren una presencia fantasmagórica y sublime. La luz resalta las texturas del papel picado y el naranja intenso del cempasúchil, convirtiendo el altar en un portal de luz que invita a la contemplación y a la conexión espiritual.
Un Espejo de Estrellas: En algunas instalaciones, se ha incluido un espejo de agua monumental que refleja la ofrenda y la luz de los edificios, duplicando el efecto visual y sugiriendo la dualidad de la vida y la muerte.
Más Allá de la Ofrenda: Un Eje de la Celebración
La Ofrenda Monumental y su espectáculo de luz marcan el inicio oficial de las celebraciones de Día de Muertos en la capital. Es el punto de partida y llegada de eventos masivos como el Gran Desfile de Día de Muertos y el Paseo Nocturno en Bicicleta, asegurando que el corazón del Centro Histórico sea un torbellino de actividades gratuitas, artísticas y tradicionales.
Visitar el Zócalo al anochecer durante estas fechas no es solo asistir a una exhibición; es participar en una experiencia inmersiva donde la tecnología y la tradición ancestral se dan la mano para celebrar la vida a través de la muerte, recordándonos que en México, la oscuridad nunca apaga la alegría de la memoria.





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