Flor de Piña: La Danza que Teje la Identidad del Papaloapan Oaxaqueño
- Karla Hernandez
- 1 nov 2025
- 3 Min. de lectura
CULTURA/ESTILO DE VIDA
REDACCIÓN
El Baile Flor de Piña es mucho más que una coreografía folclórica; es la representación estilizada y elegante de la Cuenca del Papaloapan, una de las ocho regiones de Oaxaca. Nacida de una necesidad de identidad cultural y consagrada en el escenario de la Guelaguetza, esta danza se ha convertido en un emblema de feminidad, gracia y la riqueza agrícola de San Juan Bautista Tuxtepec.
Un Origen Coreografiado, un Alma Histórica
A diferencia de otras danzas folclóricas mexicanas con raíces prehispánicas directas, la "Flor de Piña" tiene un origen claramente documentado y moderno, lo que no le resta ni un ápice de su profundo significado cultural:
Nacimiento por Encargo (1958): El baile fue creado a petición del gobernador de Oaxaca en 1958. La región del Papaloapan, a la que pertenece Tuxtepec, era representada en la recién establecida Guelaguetza con vestimenta jarocha (propia de Veracruz), considerada inadecuada para el espíritu oaxaqueño.
La Maestra Paulina Solís: La profesora Paulina Solís Ocampo fue la encargada de diseñar una coreografía que representara la esencia indígena de la región. El resultado fue esta danza donde la belleza y el movimiento de las mujeres, junto con la piña, se vuelven protagonistas.
La Expresión del Campo y la Belleza Femenina
La danza es ejecutada exclusivamente por mujeres que representan a las diversas etnias que convergen en la región del Papaloapan (principalmente Chinantecos y Mazatecos), y cada elemento lleva un profundo simbolismo:
1. El Huipil: Un Mosaico de Tradición
Las bailarinas portan orgullosamente el huipil, un vestido tradicional indígena que varía en diseño según el municipio de origen.
Identidad Étnica: A través de los huipiles de San Felipe Jalapa de Díaz, San Lucas Ojitlán y otros municipios de la Cuenca, la danza se transforma en un mosaico textil que celebra la diversidad étnica de la zona.
Adornos: El peinado se complementa con listones de colores y flores, siguiendo la tradición de cada pueblo.
2. La Piña: Símbolo de Riqueza y Ofrenda
La piña, fruta tropical abundante en Loma Bonita (un municipio clave de la Cuenca), es el elemento central de la danza.
Símbolo Agrícola: Cada bailarina carga una piña sobre el hombro izquierdo, simbolizando la riqueza de la tierra y la labor del campo.
Movimiento: Los movimientos son elegantes y cadenciosos, con un brazo que ondula grácilmente mientras el otro sostiene la piña, evocando la madurez de la fruta y la feminidad.
3. La Música y la Poesía
La danza comienza tradicionalmente con la declamación de un poema, escrito originalmente por el artista tuxtepecano Felipe Matías Velasco, que describe la belleza de las mujeres y la vestimenta de la región. La música es la pieza instrumental titulada "Flor de Piña", a la que se le añadió el vals "La Tonalteca" para la entrada y salida de las delegaciones en la Guelaguetza.
El Acto Final: Un Regalo al Público
El clímax de la presentación de la "Flor de Piña" se da al finalizar la danza, cuando las bailarinas ofrecen sus piñas al público. Este acto es un símbolo de Guelaguetza (palabra zapoteca que significa ayuda mutua, cooperación y ofrenda) y reciprocidad, cerrando con un gesto de generosidad y alegría.
La Flor de Piña es la prueba de cómo una creación artística moderna puede arraigarse profundamente hasta convertirse en una tradición inmutable, celebrando la identidad, la fertilidad de la tierra y la belleza de la mujer oaxaqueña ante los ojos del mundo.





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