Fuego y tradición: San Pedro Cholula revive el ancestral ritual de la quema de los Panzones
CULTURA
REDACCIÓN
Las calles de San Pedro Cholula volvieron a iluminarse con el resplandor de una de sus costumbres más arraigadas y singulares: la tradicional quema de los Panzones. Esta festividad, que mezcla el fervor comunitario, la sátira social y el arte de la pirotecnia, congregó a cientos de habitantes y visitantes que se dieron cita para presenciar el momento en que estas imponentes figuras de cartón y carrizo devienen en cenizas.
El origen de esta celebración se entrelaza con la historia local y las festividades patronales de la región, convirtiéndose en un espacio de expresión popular donde la creatividad artesanal brilla con luz propia.
Meses antes del evento, los artesanos locales modelan estructuras monumentales con panza pronunciada —origen del distintivo nombre—, dotándolas de vestimentas llamativas y rostros que suelen ironizar personajes de la vida pública o reflejar arquetipos tradicionales de la cultura cholulteca.
Durante la jornada, el ambiente se impregna de música de viento, algarabía y el característico aroma a pólvora.
El punto culminante llega al caer la noche, cuando los Panzones son encendidos de manera sincronizada. Las chispas y los destellos de los juegos pirotécnicos integrados en las estructuras crean un espectáculo visual hipnótico que arranca aplausos y vítores de la multitud congregada en las plazas principales.
Más allá del despliegue pirotécnico, la quema de los Panzones funciona como un catalizador de identidad comunitaria. Este ritual permite a las nuevas generaciones conectar con el legado de sus antepasados, reafirmando el orgullo de pertenecer a uno de los pueblos mágicos más emblemáticos de México.
Con cada edición, la festividad demuestra que las tradiciones cholultecas no son piezas de museo, sino manifestaciones vivas que evolucionan sin perder el fuego de su esencia.




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