Un Admirador Inesperado: El Elogio de Putin al Día de Muertos Mexicano
- Karla Hernandez
- 20 oct 2025
- 2 Min. de lectura
INTERNACIONAL
REDACCIÓN
El Día de Muertos mexicano, con su vibrante celebración de la vida a través del recuerdo de los difuntos, ha encontrado un admirador inesperado en la esfera de la política mundial: el presidente ruso Vladímir Putin.
En un reciente giro que sorprendió a observadores internacionales y culturales por igual, Putin fue consultado en una entrevista en Moscú sobre qué tradición extranjera consideraba más interesante. Su respuesta, sin dudarlo, fue el Día de Muertos en México.
Respeto y Alegría ante la Muerte
El líder ruso no solo mencionó la festividad, sino que también ofreció una explicación reflexiva sobre su admiración. Putin destacó la forma única en que el pueblo mexicano honra la muerte con respeto y alegría, percibiéndola no como un final, sino como una continuación de la vida. Esta perspectiva, que integra el duelo con la festividad, parece haber resonado profundamente con el mandatario.
El comentario de Putin subraya la singularidad de la tradición mexicana, que contrasta notablemente con las visiones más sombrías o estrictamente solemnes de la muerte en otras culturas. La mezcla de altares coloridos, ofrendas de comida y bebida, y la presencia juguetona de calaveras y esqueletos, convierte la conmemoración en un acto de amor y memoria.
Un Gesto de Reconocimiento Cultural
Las declaraciones han sido vistas en los círculos internacionales como un inusual y significativo reconocimiento a la riqueza y profundidad de la cultura mexicana. Expertos en relaciones internacionales sugieren que este tipo de comentarios, aunque culturales, también pueden servir para tender puentes entre naciones. En las redes sociales, ciudadanos mexicanos celebraron las palabras del líder ruso, con comentarios que reflejaban orgullo por una tradición que trasciende fronteras.
Este elogio no solo pone de relieve el alcance global de la cultura mexicana, sino que también ofrece una perspectiva poco común de un líder conocido por su reticencia a exhibir emociones personales en el ámbito público. Demuestra que, a pesar de las diferencias geográficas y políticas, hay valores humanos universales, como el amor por los seres queridos perdidos y la celebración de su legado, que conectan a las personas.
En el corazón de Rusia, la tradición del Día de Muertos ha encontrado un embajador en la figura de Vladímir Putin, un hecho que, sin duda, afianza a la festividad como un patrimonio cultural de valor incalculable.





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